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Oralidad mapuche, o ¿qué aprendemos de este otro modo de pensar y de ser? (2000[1997])

posted Apr 20, 2012, 6:02 AM by Tadashi YANAI   [ updated Jun 21, 2014, 5:40 AM ]
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(...) resulta curioso extrapolar, imaginariamente, esta crítica platónica de la mentalidad oral griega al caso mapuche. En efecto, podríamos decir que el planteamiento de Sócrates, en esencia, consistiría exactamente en criticar y transformar los cinco rasgos de la «conversación» mapuche que hemos señalado antes: es decir, convertir el discurso directo en indirecto, eliminar la identificación emocional, parar en cada momento el automatismo del discurso, examinar el contenido del discurso palabra por palabra, e ir más allá de lo que supuestamente se sabe. Y podemos afirmar que este careo entre Sócrates y los mapuches no es simplemente imaginario sino que tiene algo de real: recuerda irónicamente la relación entre el antropólogo en el terreno y sus informantes. En efecto, frente a los informantes como los mapuches —colegas lejanos de los poetas griegos—, los antropólogos solemos repetir involuntariamente el papel de Sócrates: parar el discurso del otro, examinar lo que dice palabra por palabra, intentar sacar una información objetiva y objetivada, etc.  La situación es sin duda irónica puesto que, a diferencia de Sócrates quien emprendía una lucha a muerte con los defensores de la cultura oral, el papel del antropólogo consiste más bien en comprender esa otra manera de pensar.

(...) A nuestro parecer, podemos interpretar estos «conocimientos oníricos» [dos casos de experiencia onírica en los que los mapuches adquieren conocimientos de verdad en sus sueños] desde dos perspectivas diferentes: desde el lado de la subjetividad moderna y desde el de la mentalidad oral mapuche. (…) Desde nuestro punto de vista, podemos decir que estos casos no supondrían ningún misterio teniendo en cuenta el carácter oral del saber mapuche: tanto el sueño de Francisca como el de Antonio serían, en realidad, puestas en representación onírica de lo que ellos mismos ya habían asimilado oralmente (aunque tal vez no conscientemente). Simplemente, su manera de rememorar esos conocimientos a través de los sueños no es habitual para nosotros, cuando para los mapuches sí que lo es. ... la conversación mapuche es una serie de tradiciones orales citadas bajo los criterios de la necesidad del presente. Ahora bien, con los sueños ocurre exactamente lo mismo: muy probablemente, el soñador, en su sueño, cita inconscientemente las memorias elegidas bajo los criterios de la necesidad del presente (los conocimientos de plantas medicinales para Francisca, y los conocimientos rituales para Antonio), y las visualiza como sueños. Si recordamos que las «conversaciones» mapuches se hacen de manera automática (o incluso autohipnótizada), la semejanza entre estas prácticas y los sueños será aun más clara.

(...) Pasemos a la segunda perspectiva. Los mapuches también ven los actos de soñar y de «conversar» como semejantes: ellos incluyen ambos actos en la categoría de «recordar» (konümpan). No obstante, su razonamiento difiere radicalmente del nuestro. Mientras que nosotros, desde el lado de la subjetividad moderna, comprendemos el conocimiento como algo que se adquiere y se recuerda dentro de cada individuo cuya existencia es finita en la linealidad temporal irreversible, los mapuches entienden el conocimiento como algo que existe más allá de la finitud de la vida individual. Para los mapuches, todo conocimiento verdadero es Conocimiento Antiguo que existe desde siempre. Aquí convendría añadir el siguiente punto: ellos conciben el alma humana (püllü o püllomeñ) como un ser inmortal, alejado de la caducidad del cuerpo, que se va reencarnando en los seres humanos eternamente. Por consiguiente, a los mapuches no les importa saber si los conocimientos oníricos provienen de las tradiciones orales anteriormente asimiladas en cada individuo; lo importante para ellos es entender que toda verdad existe desde el principio, desde el comienzo mismo del mundo y del ser, de ahí que el conocimiento no sea posible más que como rememoración (konümpan). A este respecto es muy significativa la etimología de la palabra «sueño» en mapuche, peuma: «lo que se había visto». Aquí no podemos dejar de destacar la semejanza bastante notable entre estas ideas mapuches y la teoría platónica de la reminiscencia (anamnesis). Para Platón, igual que para los mapuches, toda verdad existía desde el principio, y el alma humana, que era inmortal para él, poseía esta verdad desde siempre. Es por eso que, para él también, el conocimiento no era posible más que como rememoración. Y el «asombro», que para Platón era el punto de partida para la reminiscencia de la verdad, no está ausente en la reminiscencia mapuche; por ejemplo, lo podemos observar claramente en la experiencia de Antonio arriba citada (Caso 2), aunque, significativamente, el asombro no precede al conocimiento sino que viene después (y es lo que sucede generalmente en la reminiscencia mapuche). Finalmente, podemos añadir que la palabra griega «Idea» significaba «lo visto». Ahora bien, ciertamente esta comparación no debe oscurecer el siguiente punto: existe una diferencia fundamental entre el konümpan mapuche y la anamnesis platónica respecto a la vía para alcanzar la verdad. En el caso mapuche, es a través de un proceso inconsciente como la ensoñación o el automatismo. En el platonismo, es a través del logos, y es lo que se consigue precisamente en exclusión del proceso inconsciente. Así, curiosamente, el platonismo parece ocupar un lugar, de alguna manera, intermedio entre la perspectiva moderna y la de la mentalidad oral mapuche. Es un hecho significativo si recordamos que el platonismo es un producto de una sociedad que vivía plenamente el proceso de transición de la mentalidad oral a la escritural.

(...) Para los mapuches, los sueños no sólo sirven de fuente de saber sino también de impulso para actuar. Tanto Francisca como Antonio, después de soñar, actuaron en consecuencia: Francisca fue a buscar las plantas medicinales que le indicaron en el sueño, y Antonio, unos meses más tarde, cumplió el papel del orador en el ritual de la comunidad y oró tal como le enseñaron en su sueño. Y, teniendo en cuenta el carácter profundamente verídico de los mensajes oníricos, no cabe duda de que el actuar impulsado por algún sueño es, para los mapuches, la más verdadera entre todas las formas posibles de actuar —es la forma de acción más fiel a la voluntad divina.

(...) La oralidad, al menos en el caso mapuche, no es simplemente una manera de transmitir conocimientos e informaciones, sino una manera diferente de entender el mundo y la vida ; es una singular forma de ser (o de vivir), menos individual que supra-individual y cósmica, donde se busca una profunda armonía con el inconsciente y con el mundo. Y creemos que este modo de pensar y de ser puede ser tan profundo como el platonismo, o bien como cualquier sistema filosófico basado en la subjetividad moderna.

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